EL CUERPO GUARDA LO QUE LA MENTE CALLA
Puedes mentirle al mundo.
Tu cuerpo es más difícil de engañar.
L CUERPO GUARDA LO QUE LA MENTE CALLA
El cuerpo también tiene memoria.
Hay hombres que aprendieron a decir “estoy bien” incluso cuando no lo están.
Continúan trabajando.
Continúan entrenando.
Continúan resolviendo.
Continúan avanzando.
Por fuera, todo parece permanecer en orden.
Pero el cuerpo habla.
Una mandíbula que permanece apretada.
Los hombros que nunca terminan de relajarse.
Una respiración corta.
El pecho rígido.
El cansancio que aparece incluso después de dormir. No todo lo que sentimos encuentra inmediatamente palabras.
A veces, antes de que podamos comprender lo que ocurre dentro de nosotros, el cuerpo ya comenzó a expresarlo.
Por eso, aprender a escucharlo puede convertirse en una de las formas más profundas de autoconocimiento. No necesitas luchar contra tu cuerpo.
Durante mucho tiempo se nos enseñó a dominarlo.
Más fuerza.
Más resistencia.
Más disciplina.
Más control.
Y la disciplina es necesaria. Pero existe una diferencia entre entrenar el cuerpo y vivir desconectado de él.
Un hombre consciente no utiliza su cuerpo solamente como una herramienta para producir, trabajar, entrenar o demostrar fortaleza. Aprende también a habitarlo.
Observa su respiración.
Reconoce cuándo necesita movimiento.
Reconoce cuándo necesita descanso.
Identifica dónde aparece tensión.
Y comienza a preguntarse: ¿Qué estoy sosteniendo que ya podría soltar?
Volver al cuerpo, no necesitas realizar un ritual complicado.
Detente durante unos minutos. Cierra los ojos. Respira lentamente. Observa tus hombros. Tu mandíbula.Tu abdomen.Tu pecho.
No intentes modificar inmediatamente lo que encuentres. Primero observa. Porque la conciencia comienza cuando dejamos de huir de aquello que sentimos.
El cuerpo no es el enemigo que debemos conquistar.
Es el territorio desde el cual experimentamos nuestra existencia.
Cuanto más aprendemos a escucharlo, más difícil resulta vivir completamente desconectados de nosotros mismos.
Principio Sacra Roma
El cuerpo no necesita que lo castigues para transformarlo.
Necesita que aprendas a escucharlo.
Antes de construir fuerza, aprende presencia
.Antes de exigir más, aprende a sentir.
Porque quizás aquello que llevas años buscando afuera lleva mucho tiempo intentando hablarte desde dentro.
Bienvenido al templo.
