EL HOMBRE TAMBIÉN NECESITA SER SOSTENIDO
Hay hombres que aprendieron a sostenerlo todo. Nadie les enseñó a dejarse sostener.
No hablar de fragilidad como debilidad, sino de hombres que durante años han sido proveedores, protectores, líderes, padres, parejas... pero rara vez encuentran un espacio donde no tengan que demostrar nada.
¿Quién sostiene al que siempre sostiene?
Muchos hombres crecieron escuchando versiones diferentes del mismo mandato: Sé fuerte. Resuelve. Protege. No molestes a los demás con tus problemas .Levántate. Continúa.Y aprendimos.
Nos convertimos en hombres capaces de cargar responsabilidades, acompañar personas y resolver situaciones difíciles.
Pero existe una pregunta que pocas veces hacemos: ¿Dónde descansa el hombre que siempre tiene que ser fuerte? Fortaleza no significa aislamiento necesitar apoyo no elimina tu masculinidad.
Pedir ayuda no destruye tu independencia.
Permitir que otro ser humano esté presente durante un momento difícil tampoco significa perder poder.
La verdadera seguridad interior permite reconocer algo muy sencillo: no tenemos que atravesarlo todo solos.
Existe una fortaleza que construimos individualmente. Y existe otra que solamente aparece cuando descubrimos que podemos confiar. Una conversación sincera. Una mano sobre el hombro. Un espacio donde no necesitamos demostrar absolutamente nada.
A veces eso es suficiente para recordar que seguimos siendo humanos. Bajar la armadura Todos necesitamos una armadura en determinados momentos.
Nos permite avanzar. Protegernos. Trabajar. Enfrentar circunstancias difíciles.
El problema comienza cuando olvidamos cómo quitárnosla. Cuando incluso en lugares seguros seguimos preparados para defendernos. Cuando confundimos vulnerabilidad con peligro.
La conciencia masculina también consiste en aprender a reconocer dónde podemos descansar.
Principio Sacra Roma
Ser sostenido no te hace menos fuerte.
Te recuerda que incluso el hombre fuerte sigue siendo humano.
Aquí no celebramos la dependencia.
Celebramos la confianza. La capacidad de sostener. Y también la capacidad de recibir. Porque algunas batallas construyen al hombre .Pero otras solamente terminan cuando comprende que ya no necesita librarlas solo.
